Escuchar las infancias

Escuchar las infancias

Alojar singularidades y restituir derechos en tiempos de arrasamientos subjetivos (118)


$ 1160,00


El Comité Internacional por los Derechos del Niño señala que el derecho a ser escuchado debería aplicarse tanto a cada niño como a grupos de niños, por ejemplo, los alumnos/as de una clase, los niños/as de un barrio o un país, los niños/as con discapacidades. También observa que las condiciones de edad y madurez pueden evaluarse en la escucha individual del niño/a o en grupos de niños/as. Además, plantea que es preciso alentar al niño/a a formarse una opinión y a expresarla, lo que implica el desarrollo activo de condiciones que lo sustenten.
Los autores de esta obra proponen “escuchar las infancias”, en plural, por cuanto la realidad muestra la variedad de niños, niñas y adolescentes, así como también de sus condiciones de vida. Las experiencias de quienes produjeron los contenidos de esta obra hicieron evidente la necesidad de un análisis exhaustivo desde diversas perspectivas: clínica psicológica y pediátrica, en el ámbito escolar, el judicial, las instituciones en general, en el primer año de vida y la familia. Un trabajo que ha tenido el atravesamiento de una concepción ética del vínculo con niños/as y adolescentes, así como de la construcción de una sociedad para todos y todas.

Introducción
Miguel Tollo

Capítulo 1
Los avatares de la escucha en la clínica psicoanalítica con niños
Beatriz Janin

Capítulo 2
¿Qué es escuchar a un niño? Escucha y hospitalidad en el cuidado en salud
Alicia I. Stolkiner

Capítulo 3
Escuchar a/en las instituciones
Juan Vasen

Capítulo 4
¿Cómo escuchamos a los niños y niñas que no hablan?
La ética y la clínica como política
Gisela Untoiglich

Capítulo 5
El derecho de hacerse escuchar desde temprano.
Musicalidad primordial, motivo y emancipación
Alejandra Giacobone

Capítulo 6
La escucha en la escuela. Un desafío en estos tiempos
Carmen B. Fusca

Capítulo 7
Escuchar a los niños, el arte de acompañar
Mariana Wassner

Capítulo 8
La producción de la escucha. Dispositivos y subjetividad
Paula Horn, Julieta Inza, Gisela Oriolo y Miguel Tollo

Capítulo 9
Escuchar niños. Miradas y concepciones disciplinares sobre el rol del abogado del niño, desde la Convención hasta nuestros días
Adriana Granica

Capítulo 10
Escuchar la preocupación de los padres en la clínica pediátrica: el comienzo de todo
María José Fattore

Capítulo 11
Las claves en la escucha de la pediatría social
Norberto Liwsky

Norberto Liwsky

Médico. Pediatra Social Educador. Vicepresidente del Comité de Derechos del Niño de Naciones Unidas (2003-2007). Presidente de Defensa de Niñas y Niños Internacional - Sección Argentina. Presidente del Comité para la Defensa de la Salud, la Ética y los Derechos Humanos (CODESEDH). Profesor Asociado Cátedra Cultura para la Paz y Derechos Humanos (Facultad de Ciencias Sociales, UBA. Titular A. Pérez Esquivel, Premio Nobel de la Paz). Titular de la Cátedra Libre de Derechos Humanos y Participación Ciudadana (UNNE). Director de la Carrera de Especialización en Educación, Políticas Públicas y Derechos de Niñez y Adolescencia (UNIPE).

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Gisela Oriolo

Licenciada en Trabajo Social (UBA). Miembro de Equipo de Orientación Escolar. Miembro de Equipo Psicopedagógico en Escuela Especial. Perito judicial. Capacitadora en Escuela de Maestros (CABA). Miembro de Forum Infancias.

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Alejandra Giacobone

Musicoterapeuta clínica especializada en infancia (Facultad de Medicina, USAL). Exdocente universitaria (USAL, UAI). Supervisora Clínica de Equipos de Musicoterapia, Hospital de Niños R. Gutiérrez (CABA); Departamento de Pediatría Hospital Tornú (CABA); Servicio de Musicoterapia Centro de Desarrollo Infantil y Estimulación Temprana El Nido (San Isidro); Hospital de Niños Ludovica (La Plata). Miembro de Comisión Directiva de la Sociedad Argentina de Primera Infancia y coordinadora del Capítulo Vinculo Temprano. Socia fundadora Equipo MIN y coautora del Tomo 1 de la Colección Musicoterapia en la Infancia (Diseño, 2015). Socia fundadora Equipo Interdisciplinario La Red (Pilar). Miembro de Forum Infancias y participante de su Comisión Clínica.

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Julieta Inza

Psicóloga (UBA). Formación Hospitalaria Infantojuvenil en Hospital Tobar García: Hospital de Día, consultorios externos, prevención, adopción, Cuidar-Cuidando. Práctica clínica en consultorio. Miembro de Forum Infancias. Formación Psicogenealogía y Psicología Transgeneracional-IPPT y Configuraciones Vinculares Pareja, Familia, Grupos-AAPPG. Coautora en Diagnósticos y clasificaciones en la Infancia Herramientas para abordar la Clínica. Ilusiones y Desilusiones en las prácticas (2018, Noveduc) y en Culturas adolescentes II. Problemáticas e intervenciones en la clínica (2017, Noveduc).

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Paula Horn

Licenciada en Psicología (UBA). Concurrencia en el Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez. Formación curricular de la Asociación Escuela Argentina de Psicoterapia para Graduados y de la Asociación Argentina de Psicodiagnóstico de Rorscharch. Coautora de “Transferencias múltiples” en el libro El acompañamiento terapéutico como dispositivo, de S. K. de Mauer y S. Resnizky. Socia egresada de la AEAPG. Miembro del Forum Infancias.

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María José Fattore

Médica (UBA). Especialista en Pediatría y Neonatología Certificada (Colegio Médico Distrito IV y Sociedad Argentina de Pediatría). Especialista en Economía y Gestión de la Salud (Universidad Isalud). Directora General del Centro de Desarrollo Infantil y Estimulación Temprana “El Nido”. Miembro titular de la Sociedad Argentina de Pediatría. Integrante del grupo de trabajo colaborativo CEFEN de Seguimiento de Recién Nacido de Alto Riesgo, de la Sociedad Argentina de Pediatría. Pediatra y neonatóloga del Hospital Materno Infantil de San Isidro (1998-2013). Referente Regional de “Semana del Prematuro” (UNICEF Argentina). Docente de la carrera de Médico Especialista de Clínica Pediátrica (UBA). Posgrado de Médico Especialista en Desarrollo Infantil (UBA).

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Mariana V. Wassner

Licenciada en Psicopedagogía. Egresada de la Primera Escuela de Psicología Social Dr. E. Pichón Rivière. Miembro de los Equipos de Orientación Escolar (Ministerio de Educación, CABA). Psicopedagoga clínica. Trabaja con niños y adolescentes con dificultades en su aprendizaje y con patologías graves. Miembro del Forum Infancias. Conferencista en encuentros de capacitación en el país y en el extranjero. Autora de artículos en revistas y capítulos de libros sobre aprendizaje, lectura y escritura, inclusión y Psicopedagogía clínica.

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Juan Vasen

Médico especializado en psiquiatría infantil-juvenil y psicoanalista. Ex docente de la Cátedra de Farmacología (UBA). Residente y Jefe de Residentes en el Hospital de Niños E. Gutiérrez. Desde 1985 ha desarrollado diversas responsabilidades en el Hospital Infanto-Juvenil “Carolina Tobar García”; médico psiquiatra en consultorios externos; jefe del Sector Niñas del Servicio de Internación; jefe del Servicio de Psiquiatría Social; jefe del Sector Niños del Servicio de Hospital de Día; supervisor de residentes; supervisor del Servicio de Hospital de Día; miembro fundador del Programa de Reinserción Social “Cuidar-Cuidando” (convenio entre el Hospital “Carolina Tobar García” y el Jardín Zoológico de la ciudad) y supervisor del CENTES N° 1, 2 y 3. Actualmente es Secretario General de Forum Infancias. Ha publicado: ¿Post-mocositos? (Lugar, 2000), Contacto animal (Letra Viva, 2004), Fantasmas y pastillas (Letra Viva, 2005), La atención que no se presta: el “mal” llamado ADD (Noveduc, 2007), Las certezas perdidas (Paidós, 2008), El mito del niño bipolar (Noveduc, 2009), Contacto niño-animal (Noveduc, 2013), Autismos: ¿espectro o diversidad? (Noveduc, 2015) y Dislexia y dificultades de aprendizaje (Noveduc, 2017).

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Beatriz Janin

Psicóloga (UBA) y psicoanalista. Presidenta de Forum Infancias, Asociación Civil contra la medicalización y patologización de la infancia. Directora de las Carreras de Especialización en Psicoanálisis con Niños y con Adolescentes de UCES (Universidad de Ciencias Empresariales y Sociales) y APBA (Asociación de Psicólogos de Buenos Aires). Profesora de posgrado en la Universidad Nacional de Rosario y en la Universidad Nacional de Córdoba. Directora de la revista Cuestiones de infancia. Profesora invitada en seminarios de diferentes universidades e instituciones científicas de Argentina, Brasil, Uruguay, Chile, España, Francia e Italia.

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Gisela Untoiglich

Psicoanalista. Doctora en Psicología (Universidad de Buenos Aires). Codirectora del Programa de Actualización: “Problemáticas Clínicas Actuales en la Infancia: sus Implicancias Subjetivas, Vinculares y Educacionales” (Posgrado, Facultad de Psicología, UBA). Profesora invitada por diferentes universidades extranjeras (Facultad de Psicología, Universidad Diego Portales y Universidad Alberto Hurtado, de Santiago de Chile; Universidad de la República, Uruguay; UNICAMP Universidad Estadual de Campinas, Faculdade de Ciencias Médicas, Brasil; Universidad Estadual do Centro Oeste, Iratí, Paraná, Brasil). Ganó el Premio Facultad de Psicología 2005: “Aportes de la Psicología a la problemática de la niñez”. Publicó libros y numerosos artículos en periódicos científicos de las áreas de psicología y educación. Es miembro fundador del Forum Infancias (ex forumadd), equipo interdisciplinario contra la medicalización y patologización de la infancia.

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Miguel Ángel Tollo

Psicólogo. Psicoanalista (AEAPG) especializado en clínica psicoanalítica con niños y adolescentes. Docente titular en calidad de Profesor Permanente de la Cátedra de Salud Pública Salud Mental (carrera de Psicología, UAI, desde 2002). Docente de la carrera de Psicoanálisis con Niños y Adolescentes (UCES-APBA). Presidente de la Asociación Escuela Argentina de Psicoterapia para Graduados (desde 2015). Miembro de la Comisión Directiva del Forum Infancias (desde 2012). Delegado por el Forum Infancias en el Consejo Consultivo Honorario de Salud Mental Nacional Ley 26657 (desde 2014). Presidente del mismo Consejo (2014-2018). Presidente de la Asociación de Psicólogos de Buenos Aires (1996-2000). Coordinador General del Foro de Instituciones de Profesionales en Salud Mental de la Ciudad de Buenos Aires (1997-2001 y 2007-2015). Autor de diversos textos en libros y revistas de la especialidad.

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Alicia Stolkiner

Licenciada en Psicología, especializada en Salud Pública con orientación en Salud Mental. Es profesora titular de la Cátedra II de Salud Pública/Salud Mental de la Facultad de Psicología de la Universidad de Buenos Aires; profesora del Doctorado Internacional y de la Maestría en Salud Mental Comunitaria de la Universidad Nacional de Lanús, además de otros posgrados nacionales y extranjeros. Es investigadora categorizada I, directora de Proyectos de Investigación UBACyT, de la Universidad de Buenos Aires y de otras entidades del país y el exterior. También se desempeña como coordinadora del Equipo Interdisciplinario Auxiliar de la Justicia de la Comisión Nacional por el Derecho a la Identidad (CONADI), de la Secretaría de Derechos Humanos. Fue coordinadora del Nodo Argentina de la Red de Investigación en Sistemas y Servicios de Salud del Cono Sur, y presidente de la International Association of Health Policies. Es miembro de la Asociación Latinoamericana de Medicina Social (ALAMES) desde 1986.

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Carmen A. Fusca

Magíster en Psicología Educacional (UBA). Licenciada en Ciencias de la Educación (UBA).Capacitadora docente en Escuela de Maestros (ex C.E.P.A), Ministerio de Educación, Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Psicopedagoga clínica de niños y adolescentes. Integrante del Fórum Infancias. Miembro del Comité de Pediatría Social S.A.P. Docente de posgrado en Especialización en Prevención y Asistencia Psicológica en Infancia y Niñez (Facultad de Psicología, UBA).Autora de artículos y libros sobre las dificultades de aprendizaje de la lectura y escritura.

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El interés del que escucha estimula la lengua del que habla.
Charlotte Brontë

El conocimiento habla, pero la sabiduría escucha.
Jimi Hendrix


La Convención Internacional por los Derechos del Niño (*1), documento de 1989, establece en uno de sus artículos, el 12º, el derecho del niño a expresar su opinión.
El Comité Internacional por los Derechos del Niño (el Comité) ha realizado un extenso y sustancioso análisis del texto citado, en particular el derecho del niño a ser escuchado, considerado como uno de los cuatro principios generales de la Convención, junto con el derecho a la no discriminación, el derecho a la vida y el desarrollo y la consideración primordial del interés superior del niño.
La historia, en particular la del siglo XX, nos ha demostrado que las Declaraciones de Derechos (del Hombre, de los Discapacitados, de los Enfermos Mentales, etc.) llegan lamentablemente una vez que los mismos han sido dramáticamente vulnerados.
En ese sentido, las declaraciones resultan un acuerdo entre los seres humanos, de gran valía desde el punto de vista jurídico, que pueden redundar en beneficios significativos en la medida en que pensemos cuáles han sido y son las condiciones sociales, políticas y económicas que les dan posibilidad o, por el contrario, se oponen.
Y decimos “escuchar las infancias”, en plural, por cuanto la realidad nos muestra la variedad de niños, niñas y adolescentes como así también de sus condiciones de vida. Niñxs a quienes la sociedad no escucha sus necesidades de cobijo, sostén materno y paterno, nutrición, asistencia, educación, sociabilidad. Niñxs cuya corporalidad habla y nos transmite mensajes en un código que el tiempo y la dedicación brindan la oportunidad de escuchar. Niñxs que van constituyendo su identidad de género y la expresan de diversas maneras. Niñxs estigmatizados desde temprano por el color de su piel, por sus características corporales, por alguna discapacidad o, sencillamente, por alguna conducta que es rotulada como enfermedad.
El Comité señala con acierto que el derecho a ser escuchado debería aplicarse tanto a cada niño como a grupos de niños, por ejemplo, los alumnos/as de una clase, los niños/as de un barrio o un país, los niños/as con discapacidades. También observa que las condiciones de edad y madurez pueden evaluarse en la escucha individual del niño/a o en grupos de niños/as. Además, plantea que es preciso alentar al niño/a a formarse una opinión y a expresarla, lo que implica el desarrollo activo de condiciones que lo sustenten.
Es decir, hablar de la escucha de ninguna manera nos propone una posición pasiva. Se da en el contexto del reconocimiento por la dignidad del sujeto niñx, el no ubicarlo como un objeto del adulto, sometido a sus intereses. En la espera y la disposición de un tiempo que, como el del jugar, no guarda relación con la cronología y menos aún con el frenesí que impone la tecnología. Escuchar es alojar una singularidad en una mutualidad intersubjetiva capaz de recrear lo que parece repetirse, entusiasmar lo que empalidece el vivir y también brindar un bálsamo al sufrimiento
Las opiniones de niños/as no solo los benefician en la medida que es posible conocerlos, sino que también resultan un aporte a la comunidad. Cabe recordar las ideas del pedagogo italiano Francesco Tonucci, que han inspirado el diseño de la ciudad de los niños, y afirman que “una ciudad adecuada para niñas y niños es una ciudad que es buena para todos”. Con tal fin, este pensador propone la creación de Consejos de niños, de modo tal que ellos puedan hacer la experiencia de ciudadanos más autónomos y participativos.
En esa misma línea, el Comité sugiere que el concepto de participación, a los efectos del ejercicio del derecho del niño/a a ser escuchado. “pone de relieve que incluir a los niños no debe ser solamente un acto momentáneo, sino el punto de partida para un intenso intercambio de pareceres entre niños y adultos sobre la elaboración de políticas, programas y medidas en todos los contextos pertinentes de la vida de los niños”.
De acuerdo con estas consideraciones y las experiencias de quienes producimos estos textos, se hizo evidente la necesidad de un análisis más a fondo del tema, desde la perspectiva clínica psicológica y pediátrica, en el ámbito escolar, el judicial, las instituciones en general, en el primer año de vida y la familia. Un trabajo que ha tenido el atravesamiento de una concepción ética del vínculo con niños/as y adolescentes así como de la construcción de una sociedad para todos y todas.
La escucha es un acto y una disposición esencial a los vínculos. Es aquello que nos reconoce y nos instala como sujetos. La escucha es subjetivante en tanto en el intercambio crecemos, nos replanteamos la existencia y creamos.
Cuando aplicamos esto a la dimensión de la niñez se reavivan los clichés culturales, los imaginarios de infancia, y entonces se hace más imperiosa la necesidad de aplicar una visión crítica, actualizar lo que sabemos y, al mismo tiempo, renovar la pregunta acerca de qué es un niño, una niña, hoy, cuáles son sus deseos, sus expectativas.
Somos conscientes de que este trabajo, que hemos encarado con mucha pasión y esfuerzo, representa un aporte más de lo mucho que es indispensable elaborar por el interés superior del niño/a. Nuestro deseo es contribuir a que podamos escucharlos/as como lo merecen.
Miguel Tollo


Nota
1. Comité de los Derechos del Niño. Observación General No.12 El derecho del niño a ser escuchado. CRC/C/GC/12, 20 de julio de 2009. Observaciones Generales del Comité de Derechos del Niño. UNICEF Recuperado de http://www2.ohchr.org/spanish/bodies/crc/index.htm
Por Andrés Iván Bassi Bengochea*

El nuevo libro que compila Miguel Ángel Tollo, Escuchar las infancias es, ante todo, una propuesta ética y política. Ética, en el sentido de que propone un modo particular de vinculación con el Otro en tanto semejante, construido con eje en la escucha como condición de posibilidad para alojar singularidades. Política, en tanto esas singularidades entran en diálogo con lo público y lo colectivo desde una clara perspectiva de derechos.

Esta compilación se gesta como espacio de reflexión al cumplirse treinta años de la Convención Internacional de los Derechos del Niño (1989) que, en su artículo 12, establece el derecho del niño a expresar su opinión. De inmediato es posible entrever un posicionamiento transversal en las reflexiones que los autores y las autoras ensayan: este derecho proclamado por la Convención, no se dirige solo a las niñas y los niños, sino que se liga y replantea una serie de responsabilidades adultas, institucionales y gubernamentales. Así, a medida que se avanza en la lectura, va quedando claro cómo la garantía o vulneración de este derecho se entrama en una serie de órdenes políticos, culturales, discursivos y profesionales que le dan posibilidad o, por el contrario, se le oponen.

A través de los 11 capítulos que conforman este libro se presenta un análisis de los procesos de escucha desde diversas perspectivas: clínica psicológica y pediátrica, institucional, escolar, judicial y familiar. Quien lee, se encuentra con una pregunta que se repite como mantra, como punto de partida y como llamado a una meditación permanente: ¿qué significa escuchar a un niño?

Beatriz Janin (capítulo 1) inaugura el conjunto de respuestas, con una tónica que supera lo lineal. Tal como es presentada en esta obra, la escucha configura un acto de múltiples dimensiones que no implica solamente ponderar lo que se dice con palabras, sino traer a escena la corporalidad, el gesto como acto cargado de sentido, las miradas, los dibujos, los juegos, los silencios.

En el ámbito clínico, Alicia Stolkiner (capítulo 2) logra una interesante interpelación a los procesos de mercantilización de la salud y a los actos profesionales protocolizados, al proponer que la escucha se gesta como un acto de hospitalidad que solo es posible “desde una posición de desamparo de nuestras certezas” (p. 31). En las arenas clínicas donde año tras año se multiplican exponencialmente las taxonomías de síndromes y cuadros diagnósticos, este planteo no es un aspecto menor. En tal sentido, subsumir los saberes disciplinares al servicio del dispositivo social y simbólico de “catalogar trastornos” no haría más que vulnerar los “actos en salud” al omitir una dimensión cuidadora capaz de generar procesos de habla, escucha y subjetivación.

La escucha aparece estrechamente vinculada a la idea de cuidado. Gisela Untoiglich (capítulo 4) se pregunta: ¿cómo escuchamos a las infancias desde la ética del cuidado? Esta dimensión de cuidado implica un “estar disponible” para otro, y ese otro deviene una alteridad a ser alojada. Aquí, la ética se define como una óptica del reconocimiento al otro que demanda una trama de trabajo plural, atento de la otredad y abierto a lo novedoso. Nuevamente se perfila la idea de una suspensión necesaria de las certezas disciplinares, políticas, institucionales, que convierta las acciones tutelares y etnocéntricas en prácticas plurales que creen subjetividades entramadas, cuidadosas de la otredad.

Alejandra Giacobone (capítulo 5) provoca una vuelta sobre los pasos de la lectura al instalar una advertencia que, a mi entender, abre las puertas a nuevas preguntas y sentidos respecto de lo establecido por la Convención. Dice la autora, “cuando en la Convención Internacional sobre los Derechos del Niño se enuncia que se dará en particular al niño la oportunidad de ser escuchado (ONU, 1989, Art. 12, ap. 2), esta dependerá de la convención existente acera de lo que se considere discurso escuchable” (p. 82). De esta manera, habilita a que nos preguntemos ¿en qué niña/o piensa la Convención y en cuál se piensa al invocarla? La advertencia devela lo difuso de los límites del derecho enunciado. Como si fuera poco, aun si aceptáramos como se hace en los capítulos iniciales que la escucha configura un acto de múltiples dimensiones que no se agota en el lenguaje verbal, la autora arremete con otra pregunta que lleva a replantearnos ya no las posibilidades singulares de la escucha infantil, sino un modo particular de vinculación con las infancias. La pregunta es la siguiente: “¿cómo se escucha a un niño pequeño en su decir sin caer en la tentación de traducirlo haciendo encajar, en el lenguaje verbal, lo que expresa con otros lenguajes?” (p. 82). Su formación como musicoterapeuta le permite ensayar algunas respuestas. Sin embargo, entiendo que la potencia de este capítulo queda marcada por la claridad en la puntuación de las preguntas, que logran expresar la complejidad de los procesos de escucha, y de las cuales no es éticamente posible excusarnos.

Como se dijo, la compilación no deja por fuera el análisis institucional desde donde las escuchas se gestan. Afirmando que las instituciones preexisten a los sujetos que las habitan, Juan Vasen (capitulo 3) se permite peguntar si esa preexistencia de la formación y del devenir institucional configura un destino. ¿En qué medida, quienes transitamos por instituciones clínicas, judiciales, gubernamentales somos capaces de escucharlas para poder transformarlas?

Específicamente en el ámbito escolar, Carmen Fusca (capítulo 6) sostiene que la escucha y la mirada dentro de la escuela “se ha transformado, en gran medida, en una búsqueda permanente de desviaciones de un modelo considerado normal, universal, sin tomar en cuenta tiempo y lugar” (p. 102). Desde esta afirmación problematiza no solo la posibilidad real de un aprendizaje sin una escucha singular presente sino también el dispositivo pedagógico y escolar en su conjunto. La dificultad de escucha en las instituciones escolares sería producto de características sedimentadas del dispositivo que, como tal, fue creado con una urgencia histórica: la de homogeneizar y normalizar una enseñanza graduada, con un tiempo único para el aprendizaje de cada uno de sus miembros. Frente a estos propósitos, las nuevas generaciones de niños irrumpen en el dispositivo pedagógico con una heterogeneidad de experiencias de vida y modalidades atencionales que, en la mayoría de los casos, son leídas como desinterés, aburrimiento o falta de atención. ¿Podrán las instituciones escolares hacer “reflexiva” la mirada para observar su propia forma de explicar los aconteceres infantiles? Al decir de Mariana Wassner (capítulo 7) “no hay escucha ni miradas neutrales; ambas se realizan siempre desde una posición teórica, clínica, institucional, ideológica, política y ética, lo que nos lleva a nuevos problemas” (p. 112). Arribamos en este capítulo a ejemplos de “casos” donde, a partir de una mirada otra, fue posible generar procesos de acompañamiento en trayectorias escolares marcadas por la fragilidad. Aparece aquí otra categoría que completa una tríada básica de conceptos sobre los que se erige la propuesta de este libro. Escucha, cuidado, acompañamiento. Acompañar, “puede entenderse como la posición ética de estar atento a la fragilidad del otro singular, lo que permite instalar, construir, reconstruir, los lazos de confianza” (p. 119). Ello impacta tanto en la vida de los niños como en la vida institucional, al instalar un corrimiento de las perspectivas moralizantes y banales. Como si dialogara con la advertencia de Giacobone acerca del riesgo de traducción y se animara a bosquejar una respuesta, Wassner llega a plantear que “la intervención, inherente a la subjetividad corresponsable, supone gestos, el mínimo gesto, como primera condición de quien trabaja en las escuelas, de renunciar al deseo de someter al otro” (p.119).

Hemos planteado que el derecho reconocido por la Convención se liga a una serie de responsabilidades adultas. Horn, Inza, Oriolo y Tollo (capítulo 8) revisan críticamente lo que, entienden, se trata de una “paradoja” del mundo actual, y es que, en tiempos de hipercomunicación e inmediatez, la escucha disminuye. La cotidianeidad vertiginosa no admite pausa, y la vida cada vez más virtualizada vuelve porosos e incluso desvanecidos los límites de lo público y lo privado, haciendo que el adulto se quede sin tiempo y sin espacio para acompañar la infancia. En ese contexto, establecer un vínculo donde el acto de escuchar sea prioridad, puede darse en la medida en que, como adultos, seamos capaces de generar un corte, una pausa, donde la existencia de otro con uno y viceversa, comience a ser una posibilidad. La construcción de lo mutuo, jaquea la ilusión del sobreentendido y de la univocidad del sentido que la “paradoja” actual dispone. María José Fattore (capítulo 10) logra complementar lo dicho apelando a relatos de su experiencia, donde la escucha de la preocupación de los padres en la clínica pediátrica emerge como una condición de posibilidad para que las historias de vida se resignifiquen.

La responsabilidad de garantizar el derecho del niño a ser escuchado alcanza también, a las esferas estatales. En la parte final del libro, Adriana Granica (capítulo 9) analiza críticamente las contradicciones inherentes al sistema judicial desde su doble posición de psicoanalista y abogada de niños. A partir de su experiencia como abogada, logra poner en evidencia los derroteros judiciales que, salvo contadas excepciones, obturan la posibilidad de una escucha mutua. Una barrera la constituye el lenguaje incomprensible que utilizan los magistrados para dirigirse a sus interlocutores. “Ustedes, ¿por qué hablan tan difícil?, le preguntó una niña al Juez de Familia, al promediar una audiencia” (p. 138). En este capítulo, podemos leer ejemplos de esas excepciones donde la escucha prevaleció por sobre las tendencias objetivantes, tutelares y paternalistas. Cada uno de esos ejemplos da cuenta de que la garantía del derecho a ser escuchado se encarna en los operadores judiciales en la medida en que, no sin dificultades, logran adherir al cambio de paradigma establecido por la Convención. Para Norberto Liwsky (capítulo 11) que la garantía de este derecho tenga al Estado como su contraparte, “pone en movimiento un proceso de construcción colectiva, compleja, que tiene distintas etapas en su desarrollo y diversas batallas que dar para poder avanzar” (p. 173).

Esta obra, sin dudas nos insta a adentrarnos en cada una de esas batallas, a profundizar el análisis de las condiciones históricas de los dispositivos donde las escuchas se producen, a suspender las certezas adultocéntricas con las que nombramos los aconteceres infantiles, a sostener una vigilancia epistemológica estricta respecto de las categorías a través de las cuales, como profesionales, miramos el mundo. En materia de salud y de derechos, donde no es posible no intervenir ya que lo hacemos incluso por omisión, hay un riesgo que configura el telón de fondo de esta propuesta, y es que todo lo dicho, devenga una mera “ficción legal” donde los preceptos postulados como obligaciones normativas sean quebrantados de modo sistemático en la práctica diaria por los profesionales del “cuidado”. Esta advertencia no es antojadiza, sino que se apoya en los ejemplos presentes en el libro, que carga con la honestidad intelectual de mostrar no solo situaciones en las que la escucha aparece como patrón virtuoso, sino muchas otras donde no consiguió serlo, produciendo todo tipo de “arrasamientos subjetivos”.

La compilación de Miguel Ángel Tollo nos interpela. Entiéndase. Esta obra no es un manifiesto para dar voz a quienes no la tienen. Es, por el contrario, un pedido de pausa de nuestros discursos, un encargo de silencio, para que podamos escuchar.

*Andrés Iván Bassi Bengochea
Universidad Nacional de Mar del Plata
ivanbassi@gmail.com
orcid.org/0000000334984805

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